Libre acceso

Todos podemos ser hackers.

En los principios de la era de la información, allá por 1984 Steven Levy publicó un ensayo seminal Hackers: Heroes of the Computer Revolution, al que se le atribuye el principio de lo que se considera la Ética hacker. En este ensayo se definían unos valores o principios morales de un hacker entre los que se encuentran la pasión, libertad, la lucha contra la alienación del hombre, y la libre acceso a la información entre otros.

Este último, aunque parece obvio en los tiempos que corren, si observas con cautela descubres enseguida que forma parte de la ficción del día a día. El libre acceso a la información se confunde a menudo con el derecho a acceder a toda la información, cuando la perspectiva es otra. Lo que propone es fomentar el acceso a la información en un sentido más amplio: compartir el conocimiento que posees, compartir los logros y el proceso, y de ningún modo ocultar, retener o enmascarar la información. Esto en muchos casos supondrá también compartir el proceso mediante el cual se ha conseguido esa información.

Esta parte cubre la información en sí, pero este principio matiza la expresión hablando del libre acceso a la misma. Ese libre aquí implica que no es necesario un proceso, esfuerzo o pago para obtenerla, y está relacionado con valores fundamentales humanos presentes en nuestra sociedad desde mucho antes de que existieran las máquinas. Esta libertad está relacionada con la generosidad (no pedir nada a cambio) y con la espontaneidad (responder de forma inmediata).

Un hacker es, en este sentido cualquiera de nosotros que se atreva a vivir espontánea y generosamente, compartiendo libremente todo lo que sabe. ¿Cuántos conoces así?

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