Solatz

Alivio de los trabajos y actividades habituales, esparcimiento, recreo del cuerpo y/o del espíritu. Libertad

Hace días que tengo esta idea en la cabeza:

“El estado es inútil porque siempre llega tarde pero a la vez es indispensable porque sin él no llegamos a ninguna parte”

Todo en esta frase es contradictorio pero la frase aparece tal y como está escrita en mi mente, repetidamente, sin variaciones. Parece que quisiera insistir en su propia contradicción, en su obvia incongruencia.

A alguien escuché decir que es síntoma de inteligencia ser capaz de soportar y vivir con ideas contradictorias en la cabeza. Esta es una de esas ideas.

Somos dependientes del estado para llegar a lugares importantes y sin embargo, llega tarde a todo. Esto implica no llegar a tiempo, y no llegar a tiempo implica que carece de valor. El estado puede ser lastre y catalizador al mismo tiempo.

Mi deducción, siempre pensando desde el marco de la libertad, es que necesitamos reducir la brecha que hay desde el momento en que necesitamos al estado y el momento en el que llega. Nuestra libertad está extremadamente ligada al tiempo que hay entre una cosa y la otra. Cuanto más tarde llegue el estado más esclavos seremos.

El tiempo para llegar a un lugar depende mucho del tamaño, así es que supongo que sería práctico reducir su tamaño.


#libertad #esclavitud

Aprendí que estaba confundiendo un momento de crisis con un momento de claridad.

Una crisis no es si no una situación en la que sale a la luz una contradicción, donde la realidad contradice a tus ideas preconcebidas y a tus creencias. Aceptar la certeza de esa realidad supondría tener que revisar o cambiar una idea arraigada en tu forma de vida o de concebir el mundo.

Darse cuenta de ese momento en mi misma constituye un instante de iluminación, ya que te permite ver la realidad desde fuera, pensar el pensamiento, analizar su estructura, metapensar. Y ese metapensiento es motor de cambio. Convertirte en observador en lugar de participante del momento es un hack que te permite influir en el resultado.

Una de las razones por la que es motor de cambio es porque esa separación del problema separa tu mente de la emoción, de la situación, de la rueda. Una vez liberada de la emoción el pensamiento es más libre y más autónomo para elegir.

El corazón es un gran aliado de la razón, siempre que a la razón no la haya cegado el corazón.


#crisis #claridad #metapensar

El marketing de guerrilla es aquel que, tirando de ingenio y creatividad, se organiza y ejecuta con formas poco ortodoxas y convencionales.

Ante la saturación actual de publicidad en formas y medios convencionales, el marketing de guerrilla nace y existe con la idea de pillar al oyente desprevenido, sorprenderle, captar su atención y dejarle marca en su psique.

Hace 4 años, Marina Garcés publicó 'Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrilla'. Filosofía de guerrilla es el lugar desde donde se hacen las preguntas radicales, aquellas que no se pueden hacer en los lugares estructurados; es el lugar en el que se produce la expresión igualitaria. Filosofía de guerrilla es una “fuente de pensamiento urgente”; un arma para reclamar el poder de saber; una estrategia contra el elitismo.

Libertad de guerrilla es la acción diaria contra el control que ejerce el sistema; es elegir lo que quiero allí donde nadie me ve. Libertad de guerrilla es cuestionar la institución, sus representantes y sus acciones. Libertad de guerrilla es no perder oportunidad para ganarle medio metro a la libertad concedida. Libertad de guerrilla es elegir qué es éxito y provocar confusión; sostener incongruencias y saber vivir con ello. Libertad de guerrilla es buscar y volver a las raíces.

Libertad de guerrilla es cada hora de cada día con la consciencia de no ser esclavo de la propia búsqueda de libertad.


#libertad #guerrilla #filosofia

Nos creemos que somos libres porque podemos movernos libremente, porque tomamos miles de decisiones todos los días y nadie nos lo impide, pero ¿somos libres realmente?

Yo creo que no, que más bien nos dejan ser libres, hasta cierto punto. Y nos dejan ser libres porque hemos llegado a una situación en la que aquellos que tienen poder han encontrado un equilibrio en el que se sienten cómodos y obtienen suficientes beneficios.

Pero esta pandemia ha empujado a muchas personas a decidir abandonar la ciudad y eso desbarata ciertos equilibrios.

¿Qué porcentaje de personas tiene que abandonar la ciudad para que la red de metro actual quede exageradamente sobredimensionada dejando en evidencia que requiere una ajuste en su estructura por su coste inasumible?

¿Qué porcentaje de personas tiene que abandonar la ciudad para que sobren la mitad de los autobuses dejando en evidencia que habría que despedir conductores?

¿Y si nos hacemos esas preguntas con todos y cada uno de los elementos que se verían tremendamente afectados por un abandono masivo de las grandes ciudades?

¿Es casualidad que la CEOE hable de deslocalización, ahora que sus trabajadores se aferran a un teletrabajo que sólo un virus les concedió? ¿Es casualidad que la asociación de hosteleros se oponga al teletrabajo?

El simple hecho de que alguien se atreva a plantear, abiertamente en los medios, la posibilidad de restringir la libertad para trabajar desde donde queramos nos debería poner alerta: los que se beneficiaban con el equilibrio anterior quizás no lo vayan a poner fácil.

¿Acaso no son más poderosos los políticos que gestionan las grandes ciudades que los de las pequeñas? ¿Por qué iban a dejar ir ese poder sin oponerse?

Es naif pensar que simplemente dejarán que las cosas ocurran según el libre albedrío. La realidad es que no somos conscientes de las consecuencias de este escenario (de alta movilidad) y, por tanto, no somos capaces de inferir las dificultades que idearán, o no, para evitarlo o contrarrestarlo.

Estamos en un momento clave para la libertad (libertad en general, en el conjunto de ellas). Nos creemos que somos libres hasta que exigimos o planteamos un cambio radical de ciertos elementos. En ese momento veremos si vivimos en una sociedad realmente libre.

No digo que vaya a ocurrir. Sólo digo que hay que estar alerta.


#libertad #ciudad #movilidad

Hay algo que, creo, todas las personas deben buscar, encontrar y definir pronto su vida, cuanto más pronto mejor, para no pasar los días, las semanas y los meses con esa sensación cinematográfica de estar surcando la vía láctea sin destino definido y sin un átomo de civilización al que aferrarse: el sentido propio y único de la vida, un marco de decisión individual, ese conjunto de ideas, sensaciones y anhelos que nos convierten en humanos la mayor parte del día.

La idea es que sea una mezcla de reglas, situaciones desencadenantes (triggers), vetos, pasiones, sueños por cumplir y objetivos por conseguir que nos permitan decir sí, no o wu-wei a todo aquello que nos va llegando, sin tener que dedicar excesivos recursos a analizar y ponderar.


#marco #decisiones #vida

Las naciones, los paises, las ciudades, los barrios, las comunidades, los edificios, los pasillos y las salas de estar se definen por lo que las gentes que los ocupan hacen en ellos.

Una sociedad no es lo que sale por la tele, o lo que hacen sus deportistas o lo que dice el político de turno; una sociedad es lo que se hace en esos espacios públicos. Y espacios públicos son la plaza mayor del pueblo, las avenidas de 8 carriles, los pasillos de un hospital o un vagón de tren.

Hay dos tipos de personas que cohabitan los espacios públicos: los que consideran que el espacio público es de todos y que hay que tratarlo como si fuera de uno, y los que consideran que el espacio público no es de nadie y que hay que tratarlo como mejor les convenga.

Los primeros son prudentes, solicitan las cosas por favor, y las devuelven con un gracias, piden permiso por adelantado y disculpas después. Los primeros esperan su turno, prefieren el trato directo y facilitan la vida al trabajador del espacio. Buscan que la situación esté balanceada, para que todos los participantes se sientan en igualdad de condiciones, aunque el servicio sea unidireccional. Los segundos exigen que se les atienda inmediatamente, sin importar los tiempos y espacios del servicio, abusan de los timbres de llamada y se esfuerzan por demostrarse el epicentro de la situación. Los que piensan que el sistema está a su servicio no entienden de horarios, ocupación, tiempos de descanso y recursos limitados.

Si, por casualidades del servicio, se le atiende inmediatamente dará por legitimado su método: “si protesto, me quejo, pataleo y falto al respeto se me atiende diligentemente”. Si, por otro lado, no se responde a su exigencia con urgencia dará por justificados sus malos modos a la hora de exigir: “el sistema es una mierda”. En cualquier de los casos su método de comportamiento, abusivo e irrespetuoso, quedará legitimado en su cabeza para próximas situaciones.

Una sociedad, un país o una ciudad no son lo que dicen los turoperadores, son lo que la gente que los habita hace con los espacios públicos.

El problema es que la prudencia de los primeros queda arrasada, en el sitio público, por la desvergüenza de los segundos y el resultado son calles llenas de mierda, ciudades ruidosas, televisiones a todo volumen, cláxones sonando en cada semáforo y aceras sembradas de cagadas de perro. El resultado es que, no importa el presupuesto en limpieza, la mierda es inabarcable. El resultado es una ciudad llena de papeleras, que nadie usa, y cuya limpieza pagamos todos con nuestros impuestos.

La retorcida solución para intentar corregir la cafrería de algunos es aumentar la partida en limpieza. La vuelta de tuerca que sólo se le ocurriría a un perfecto idiota (de los segundos) es gastar aun más dinero público para indicarle a estos mismos dónde está y para qué sirve una papelera. Enfermizo lo mires por donde lo mires.

Son los niños los que no tienen conciencia sobre el espacio público: pintan las paredes de casa, tiran los juguetes al suelo, no entienden cuánto ha costado la comida que hay en su plato y la tratan como un objeto arrojadizo, y chillan y gritan sin entender que comparten el lugar con otras personas. Los niños ven la vida desde el yo: (yo) quiero comer, (yo) quiero jugar, (yo) quiero eso, etc.

Así es que, si hemos creado una sociedad en la que los adultos se comportan desde el yo, entonces lo que tenemos no son adultos si no niños.


#educación #adultos #niños

En el libro que estoy leyendo 'LTI | La lengua de Tercer Reich' de Viktor Klemperer, sale mencionada a menudo la figura universitaria de 'ayudante de cátedra' del tal o cual departamento. En este caso, filología y/o lingüística, pues eran las especialidades de V. Klemperer.

No sé si existe hoy en día esta figura en los departamentos universitarios. Según el libro, es una persona encargada de buscar, encontrar y proporcionar información al resto de miembros del departamento. Los aspirantes a profesores o catedráticos contaban con esta persona para recibir recomendaciones y consejos sobre libros y estudios publicados anteriormente, que les sirvieran de ayuda en el desarrollo de sus tesis.

Al leerlo me he sentido identificado. Creo que este sitio, Solatz, puede cumplir una función similar.

Los departamentos universitarios estaban, y están, organizados por temáticas y, por tanto, es obvio que esa ayudante de cátedra mencionada arriba no te podía proporcionar ayuda en cualquier campo, si no sólo en los temas relacionados con el departamento.

El tema de este sitio ya sabes cuál es: ese momento y lugar al que hemos llamado solatz.


#nolinks #solatz

En el primer texto sobre NoLinks mencionaba respetar el tiempo del lector como principal motivación.

¿A qué me refiero con 'respetar el tiempo'?

La cantidad de información de mucha calidad y en todos los formatos es infinita. ¿Cuántas veces leer algo es como caer por la madriguera de conejos de Alicia? ¿Cómo de infinita es tu lista de favoritos/marcadores/ver más tarde? Pues eso. La mía es ∞ x 1000.

Estoy suscrito a muchas fuentes de información y me genera cierta sensación amor-odio que leer, por ejemplo, un newsletter se convierta en un binge-reading de información que te consume unas cuantas horas sin saber realmente cómo ni por qué ha ocurrido. Y sin entender realmente la calidad de esa información. La lees porque viene de tal o cual persona, y porque si estás suscrito a esa fuente de información es porque la aceptas como fuente válida y valiosa, pero realmente no sólo no tienes conocimiento pleno de su calidad si no que, además, son enlaces que no has pedido, y que producen ese mismo sabor agridulce que se te queda cuando ves un anuncio digital (en Instagram, YouTube o dónde sea) que realmente sí te parece interesante.

Queremos evitar a toda costa esa sensación de aturdimiento que se te queda después de ver que se te ha pasado una hora saltando de link a link.


#nolinks

Leo, en uno de los newsletters que recibo, las 4 opciones que tenemos a la hora de enfrentarnos a una situación que nos está provocando distrés (estrés negativo o desagradable).

  • Abandonar: dejar o cambiar de trabajo, romper una relación, dejar la ciudad, disolver el negocio.
  • Cambiar las cosas: mirar cuidadosamente qué está ocurriendo, conversar sobre ello, repensar la situación e intentar cambiar aquellos elementos sobre los que se tiene control.
  • Aceptar: a menudo, ciertas situaciones desagradables que nos ocurren en la vida sólo se pueden sobrellevar siendo plenamente aceptadas.
  • No hacer nada: aceptar y dejar de quejarse.

Esto es sólo una referencia, no estoy expresando acuerdo ni desacuerdo, pero da mucha libertad ser consciente de la simpleza de las opciones que tenemos a la hora de enfrentarnos a situaciones en las que no estamos a gusto.


#aceptar #libertad

Victor Küppers es un formador/conferenciante bastante divertido que da charlas sobre motivación. En 2013 dio una charla en una conferencia TEDx en Andorra, titulada Actitud, que consiguió bastante repercusión. De hecho, parece que sigue compartiéndose porque ya va por más de 9 millones de visionados y más de 100 mil likes

Si la buscas es lo primer que te saldrá, seguro.

En 2013 la economía ya estaba remontando poco a poco pero la sensación era todavía de desánimo y fatiga. Él lo denomina 'crisis de estado de ánimo', y 7 años después sigue siendo un tema recurrente.

En la charla habla de la fórmula que define cuanto valemos como persona: (C + H) x A. C es conocimientos, H es habilidad y A es actitud. Y, dice: “la C suma, la H suma, pero lo que realmente cambia cuanto vales es la A; la diferencia entre el crack y el chusquero es la Actitud”.

La fórmula de la vida; el sentido de la vida; ¿por qué o para qué estamos aquí?; ¿cuál es mi papel en este mundo?. Son cuatro versiones de la misma cuestión y seguramente la pregunta más veces realizada de la historia.

Por supuesto que yo me la he hecho varias veces, y me la han hecho varias veces persona queridas buscando una respuesta clarividente. Buscando un respuesta quise hacer un ejercicio similar al de Victor; responderla con una fórmula; y esto, en inglés, fue lo que me salió:

LIFE = H + A + L + T.

  • La H es de Health (salud). La salud es lo más importante. Sin salud no hay vida.
  • La A es de Acceptance (aceptar). Hay que aceptar lo que te da la vida, tanto si es positivo como si es desagradable. Aceptar lo desagradable para no sufrir por ello y aceptar lo positivo sin pensar que somos genios.
  • La L es de Learning (aprender). La vida es, y debe ser, un aprendizaje continuo, una continua expansión de nuestros conocimientos y habilidades en todos los ámbitos posibles. Morimos el día que dejamos de aprender cosas nuevas.
  • La T es de Transmit (transmitir). Comunicar y enseñar lo aprendido. De la misma forma que nuestro aprendizaje no sería posible sin maestros, el aprendizaje de los que viene detrás no es posible si nosotros no nos convertimos en maestros. Como dice Ido Portal: “todos somos alumnos y maestros todo el tiempo”.

Además, el resultado, HALT, es bastante interesante. Halt es un verbo inglés que significa “cease moving permanently o temporarily” (cesar el movimiento permanente o temporalmente) y encaja casi a la perfección porque, al contrario de lo que pueda parecer, muy a menudo la vida no es acelerar o seguir moviéndose si no detenerse.


#halt #vida

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